¿Por qué nos gusta tanto disfrazarnos para posar en un fotomatón?

Está demostrado que la mayoría de las personas sienten cierta incomodidad cuando están delante del objetivo de una cámara fotográfica. Es inevitable, sabemos que nos van a inmortalizar y, en un intento de mostrar la mejor versión de nosotros mismos, perdemos naturalidad y ganamos en postureo. Basta con analizar las instantáneas que realizamos en cualquier photocall para bodas organizado por nuestra empresa para darnos cuenta de que esto es algo que le ocurre a la gran mayoría de los invitados.

Sin embargo, también está más que demostrado que el simple hecho de ponerse una peluca, lucir un sombrero o colocarse unas gafas gigantes, consigue que las personas se vuelvan mucho más atrevidas y desenfadadas. Y lo más importante, que poseen con mucha más gracia cada vez que tienen la oportunidad de ser retratados.

No hay fotomatón sin atrezzo para disfrazarse

¿Qué extraño poder tendrán sobre nosotros los disfraces para que cambie nuestra actitud de esta manera? Como seguro que habrás notado, no hay fotomatón que se precie que no venga acompañado de atrezzo para que los asistentes al evento en cuestión puedan “disfrazarse” antes de sacarse una foto. Y no es algo casual: estos complementos ayudan a conseguir el extra de desinhibición que nos falta en la vida diaria y nos hacen sentirnos más relajados y protegidos, como si estuviéramos viviendo una falsa identidad y pasáramos a convertirnos en la persona que nuestro disfraz eventual dice que seamos.

Por eso el Carnaval, que está a la vuelta de la esquina, es una de las fiestas preferidas por muchas personas que encuentran en esta celebración una forma de desinhibirse, relajarse y disfrutar sin represiones ni vergüenzas.

Los psicólogos lo tienen claro: disfrazarse en bueno porque permite expresar una parte de nuestra forma de ser que, por norma o presión social, se encuentra más contenida. A la vez, un disfraz también permite entregarse a juegos y fantasías, escapar del yo rutinario y olvidarnos mucho más de lo que piensen los demás. Y por eso resulta de tanta ayuda en los servicios de alquiler de un fotomatón. Porque gracias a estos disfraces, como los que acompañan nuestros fotomatones, los invitados se sienten más libres y seguros y pierden el pudor de posar ante la cámara.

Y tú, ¿eres de los que se disfraza en Carnaval? Seguro que si disfrutas a lo grande de esta fiesta y eres de los que no tiene ningún reparo en ponerse una peluca o un bigote, también serás de los que no pierde la oportunidad de utilizar el atrezzo de los fotomatones. En Telefotomaton te ofrecemos un servicio de alquiler de photocall para bodas y fotomatones donde no faltan todo tipo de complementos para que los asistentes se desmelenen y saquen lo mejor de sí mismos. Y por supuesto, lo hagan delante de nuestro objetivo.